martes, 22 de abril de 2014

Tiempos difíciles para ser católico

Se me hace tan difícil entender el entusiasmo de algunos con la canonización del señor Wojtyla... Es uno de los momentos en mi vida en que más difícil me resulta entender qué hago como católico...

Entiendo y respeto las razones que algunos adelantan para tener algún grado de reconocimiento o respeto por el trabajo que hizo, por ejemplo, para oponerse al comunismo en su país y en Europa del Este, pero--en términos generales--el anti-comunismo rabioso de los años Wojtyla en América Latina fue contraproducente para la Iglesia pues sirvió para que las dictaduras justificaran sus excesos y, sobre todo, para que las clases empresariales, profundamente insolidarias con sus países, se hicieran todavía más insolidarias.

De lo demás, ¿Qué queda? El encubrimiento de Marcial Maciel y de idiotas como Bernard Law, por hablar sólo del caso más evidente (y documentado) de encubrimiento sistemático de los abusos del clero en una diócesis territorial a escala global.

¿Misticismo? ¿En serio? ¿Se puede serlo mientras el barco se hunde y quienes le hacían agujeros a la nave eran los que se supone que debían evitar que la barca se hundiera?

¿El argumento idiota de que "Dios escribe recto en renglones torcidos"? ¿A quién convence en realidad ese tipo de idioteces? Que le digan algo así a la madre de alguna víctima de abuso sexual o que se lo digan a alguna víctima de abuso sexual. Lo que es peor, con ese argumento, uno termina por justificarlo todo. Por ejemplo: para que los alemanes conocieran la prosperidad sin límites que disfrutan ahora era necesario el Holocausto y todos sus excesos.

¿En serio? Esas son filosofías de la historia bastante chafas que no resisten el menor análisis histórico serio, de fondo. Algunas razones las encuentra uno, paradójicamente, en los mamotretos que tiraba el señor Wojtyla cuando recordaba a las víctimas del Holocausto en su país.

¿Qué queda en realidad del legado del señor Wojtyla? Habrá quien me diga que los milagros. Ese es un terreno en el que prefiero no entrar, me recuerda demasiado el pasaje aquel del mago en los Hechos de los Apóstoles. Respeto que haya quien atribuya la salud de algún ser querido a la intervención del señor Wojtyla, pero me resullta muy difícil disociar esa posible intervención (que no puedo comprobar), de lo que sí se puede comprobar de la vida pública y privada del señor Wojtyla.

Lo único que me duele de su canonización, a final de cuentas, es que el papa Francisco que efectivamente nada tuvo que ver con la orgía de abusos que fue el pontificado del señor Wojtyla tenga que pagar los platos rotos de las críticas y las condenas.

Entiendo su posición como la reacción inevitable a las presiones de las alas más conservadoras y estúpidas de la Iglesia que ven en Wojtyla un espejismo.

Al menos para mi, son tiempos difíciles para ser católico y darle algún sentido a esta ceremonia...

lunes, 21 de abril de 2014

De cómo bloqueaba el gobierno CNN, hace 20 años

En 1994 cubrí para Excélsior las elecciones en Sonora. Me hospedé en el que en ese entonces era uno de los hoteles más grandes de Hermosillo, sobre el Boulevard Pitic. Creo que era, en ese entonces Holiday Inn o Fiesta Americana o alguna cadena de ese tipo. Me interesaba que, además de poder descansar seguro, por la laptop (en ese entonces un verdadero lujo) y la cámara (más bien chafa) con la que viajaba, pudiera ver qué decían en CNN de las elecciones en México.

La mañana del día de las elecciones hice los recorridos de rigor por Hermosillo y luego salí rumbo a Magdalena de Kino y algunos otros lugares al norte de Hermosillo, sin llegar a Nogales, la frontera.

Algo que me hace tener muy buenos recuerdos de aquel viaje, fue ver a a miles de sonorenses aguantar, como camellos (lo digo con respeto y admiración) los calores de su tierra en pleno verano. Era un calor que hacía que mi chilango corazón se derritiera y buscara, rapidito, el consuelo ficticio del aire acondicionado en el taxi en que viajaba, apenas tomara yo alguna foto y la opinión de algún sonorense que estoico aguantara el calor que yo no toleraba.

Sin embargo, algo que recuerdo con mucho enojo de aquel viaje fue que, al llegar al hotel, había entrado en efecto una orden de la Secretaría de Gobernación por la que se disponía el bloqueo de la señal de CNN, que--en los noventa--era lo más cercano que uno podía tener a Internet. Me peleé, como suelo hacer, incluso con el gerente del hotel, pero me hizo ver que aunque todavía tenían una antena parabólica, de aquellas gigantes que estuvieron de moda en los ochenta, la señal de TV la recibían del sistema de cable local en Hermosillo.

                                              * * *
La idea era muy sencilla de comprender. La elección de 1988 había concluido con la estela de acusaciones aquella que sucedió a la declaración de Manuel Bartlett, hoy flamante senador de la izquierda (jajajaja, la izquierda) de que el sistema se había caído. No querían que uno pudiera ver CNN y enterarse del resultado de alguna encuesta que contradijera la información que iba a dar el ya para entonces IFE.

Quizás haya mucho de paranoico en mi actitud. Seguramente también lo hay de parte de quienes, por ejemplo, banalizan el Holocausto al disfrazar a Enrique Peña con uniforme nazi, e incluso también algo de mano negra de Telmex o de Televisa en las protestas contra la ley secundaria de Telecomunicaciones. Me imagino que lo que los monopolios prefieren es nula legislación o algún petardo que les permita cometer los abusos que cometen ahora de manera impune.

Sin embargo, a sabiendas de ese posible riesgo de mano negra, no deja de preocuparme que lo que se esté cocinando ahora sea el regreso a aquellos años en que el Supremo Gobierno podía decretar sacar del aire a CNN de los entonces muy limitados sistemas de TV de paga, pero ahora hacerlo con Internet.

No es que sean sólo las dictaduras las que lo quieran hacer. Francia, por ejemplo, la república bananera del G-7, también tiene una legislación que limita mucho el acceso a fuentes de información no oficiales en días de elecciones. La ventaja que tienen los franceses es que pueden conseguir la información vía Bélgica, Suiza o incluso Luxemburgo. Estados Unidos vive su propia pesadilla con los abusos de la Agencia Nacional de Seguridad, que no tiene demasiado sentido detallar aquí.

A mí me da la impresión que, en un escenario de bloqueo de la internet o de segmentos de la Internet, nosotros no contaríamos con esas ventajas, con la excepción, claro está, de quienes vivan cerca de la frontera norte, que quizás podrían tener acceso a las redes de EU.

                                                                    * * *
Sin caer en excesos, con el breve documento que publicó en Facebook Raúl Trejo Delarbre en mente, creo que sí vale la pena expresar alguna idea u opinión acerca de la necesidad de preservar algo de la libertad que hemos ganado en estos años.

viernes, 21 de marzo de 2014

¿Quién maquilla los mensajes del papa en español?

Las notas en francés e inglés de la homilía del papa en la misa con las víctimas de la mafia son inequívocas en su mensaje a los mafiosos: conviértanse y dejen de pecar. La nota en español, en cambio, es un monumento a la hipérbole.

Eso lo reflejan también las notas que publican los medios en cada una de esas lenguas. ¿Por qué tanto miedo de los editores en español del sitio de noticias de la Santa Sede? ¿A quién le interesa ponerle una sordina a la voz del papa en español? ¿Qué ganan al diluir la claridad de un mensaje tan sencillo?

La nota en inglés es clara, aunque podría serlo más: "Pope prays with victims' families, entreats mafia members to change lives" -> El papa ora con las víctimas de las familias y emplaza a los miembros de la mafia a cambiar sus vidas, y la prensa en inglés (al menos la de Estados Unidos) lo deja más claro: El Papa advierte a los mafiosos, arriesgan terminar en el infierno .

En francés: "Le Pape appelle les mafieux à la conversion" -> El papa llama a los mafiosos a la conversión y la claridad del mensaje se nota también en lo que publica Le Monde: "El Papa a los mafiosos: conviértanse, dejen de hacer el mal"

En español, en cambio, los editores de la Santa Sede ponen un encabezado soporífero, somnífero: "Oración del Papa por todas las víctimas inocentes de las mafias", afortunadamente los medios en español no le hacen mucho caso a lo que dicen quienes editan al papa:

El papa a los mafiosos: "dejad de hacer el mal; convertios"...

El Papa y un mensaje a los mafiosos: "Dejen de hacer el mal, conviértanse"...

Mensaje del Papa a la mafia: "Dejen de hacer el mal, conviértanse"...

¿A quién le interesa maquillar tanto los mensajes del papa en español?

jueves, 27 de febrero de 2014

Las protestas a favor del Chapo

Lo peor que podría hacerse es ver las manifestaciones del 26 de febrero de 2014 en Sinaloa como una espontánea expresión de apoyo al jefe del Cártel de Sinaloa. No es que no haya simpatía por él. Después de todo ha dispensado millones de pesos a varias decenas de autores de música de banda para que canten las maravillas de su reinado de terror en el Oeste salvaje de México.

Tampoco creo que quienes se movilizaron lo hayan hecho obligados a punta de pistola, ni nada por el estilo. Todo lo contrario. Si algo quedó claro hoy en Sinaloa es que la pax narca, tiene orígenes, bases sociales como las de la dictadura o la democracia o cualqueir otra forma de dominación, legítima o ilegítima, que no dependen sólo del uso de la violencia, sino de complejas dinámicas de representación, gestión de recursos, materiales, simbólicos o económicos, así como acuerdos--formales o informales--de los narcotraficantes con otras élites, locales o nacionales.

Las manifestaciones en Sinaloa, fue una demostración de fuerza, de capacidad de movilización y de recursos que no quiso ser violenta, como los bloqueos de Guadalajara que ocurrieron en las postrimerías del gobierno de Calderón, que no trataban de sembrar el tipo de miedo que caracteriza la dominación narca al estilo del Cartel del Golfo y de los Zetas en Nuevo LeónTamaulipas y otros estados del oriente de México.

Fue una demostración de fuerza acorde con algunas de las últimas palabras que se tienen registradas de Joaquín Guzmán antes de ser internado en el Penal de La Palma, en Almoloya, Estado de México, cuando desdeñoso tomó distancia de los que antes fueron sus aliados en la lucha contra los Zetas, la Familia Michoacana, al llamarlos "rateros mugrosos".

El objetivo es el mismo de siempre: demostrar que son un mal necesario, que ellos son buenos y que si hay violencia, será porque otros (los Zetas o lo que queda del cartel de Juárez) o el gobierno, por medio del Ejército, la Policía Federal Preventiva o la Marina deciden intervenir la estructura de operaciones del Cartel de Sinaloa.

Podría ser también un aviso de lo que podría ocurrir si a Guzmán le aplican el verdadero terror de los narcos mexicanos: la deportación a Estados Unidos donde, sin importar su poder en México, se convierten en un recluso más, sin los privilegios que tuvo el propio Guzmán en el penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, del que se escapó, o los que ahora disfrutan Elba Esther Gordillo en los penales del DF, o Andrés Granier, el exgobernador de Tabasco en el de Villahermosa.

Lo que es un hecho es que tanto el gobierno federal como el del estado, tendrían que estar muy conscientes del reto que se les ha planteado y responder a él de manera inteligente y mesurada.
Sin embargo, sin dejar de reconocer la magnitud de ese reto, está también el problema de la docilidad con la que los sinaloenses acudieron a la cita y cumplieron con el requisito de acudir de blanco. ¿Qué los hizo cumplir?

Algunas cuentas de twitter, sospechosas por su reciente creación y el interés en defender la movilización, decían, unas de buena manera otras con insultos y agresiones verbales, que era el miedo a que Los Zetas tomaran las plazas sinaloenses.

Esa es una explicación, más bien pretexto, muy parecido a la que dieron quienes desde la diócesis de Apatzingán, desde el gobierno de Michoacán y desde otras instancias alegaban a favor de las auto-defensas michoacanas  que, ahora mismo, amenazan con entrar armadas a Morelia.

El común denominador de estas "explicaciones" es la muy conocida y documentada desconfianza que la mayoría de los mexicanos tiene en las instituciones públicas, con la relativa excepción de las fuerzas armadas, pero ello hace que sea muy importante que lejos de ceder la plaza como ocurrió hoy, los tres niveles de gobierno en Sinaloa encuentren la manera de reconstruir el tejido social y la confianza en sus acciones.

El Gabinete de Comunicación Estratégica, por ejemplo, publicó en estas fechas un estudio que señala que aunque la mayoría de los mexicanos (74 por ciento) considera muy importante la captura de Joaquín Guzmán, un 68 por ciento considera que podría fugarse de nuevo de la cárcel y poco más del 40 por ciento considera que su captura traerá consigo una nueva ola de violencia en el país, misma proporción--por cierto--que duda de la veracidad de la captura.

Debilitado o no por la captura de Joaquín Guzmán, el Cartel de Sinaloa entiende que, además de la ventaja que le da la cercanía a frontera y la orografía agreste y difícil de la Sierra Madre Occidental, su fortaleza depende es esa docilidad que mostraron los sinaloenses que, disciplinados, salieron a exigir la liberación del capo, al tiempo que recibían el proverbial plato de lentejas de manos de encapuchados que distribuían alimentos..

Fue esa dócil cooperación de la gente lo que se quebró en Michoacán y no se quebró, lamentablemente, porque se haya cobrado conciencia de la gravedad del daño causado por la Familia Michoacana a México y a otras sociedades. No. Se quebró porque quisieron ordeñar de más la ubre o, como lo dijeron a Proceso los líderes de las auto-defensas, "todo detonó cuando el narco abusó de nuestras esposas e hijas".

En ello va implícita una moraleja: los mexicanos de a pie parecerían estar dispuestos a ser parte de complejas cadenas de producción y distribución de drogas, así como de creación y sostenimiento de circuitos de trata de personas, siempre y cuando no se toque a sus familias.

Es útil saber que en el universo de absoluto relativismo moral (¡sí es un sarcasmo!) en el que vivimos en México hay algo parecido a un límite, pero es una pena que la visión sea de tan corto plazo que no alcancemos a ver más allá de las familias y que sólo eso pueda detonar algo parecido a la ruptura de la pax narca que, de todos modos, será sólo el reciclado de una élite de narcotraficantes, asesinos y tratantes por otra.

Eso es, me parece, lo que incluso la diócesis de Apatzingán y otras diócesis de Michoacán han perdido de vista en la euforia de su intervención del lado de las auto-defensas: La Familia Michoacana fue una organización que se presentaba como una auto-defensa michoacana ante los excesos y abusos del Cartel del Golfo y los que fueron su brazo armado, Los Zetas, y que actuaba--al menos hasta 2009--como aliada del Cartel de Sinaloa, que también tenía vínculos con la organización de los Arellano Félix.


jueves, 6 de febrero de 2014

El documento de los Legionarios de Cristo... Más de lo mismo...

Luego de su capítulo, los #legionariosdecristo publicaron hoy un comunicado sobre "la renovación" de esa orden
Repiten peticiones de perdón de instituciones religiosas afectadas por abusos cometidos. que podrían considerarse ya una especie de plantilla, de machote, al que sólo se le cambian algunas palabras y se usa una y otra vez.
Al actuar así, eluden el fondo del problema. Culpan a Maciel de lo ocurrido sin abordar contexto que lo hizo posible.
Nada dicen de la manera en que operaron como iglesia paralela, dominados por una lógica conspiracionista. No hablan de la manera en que hostigaron a modelos pastorales distintos al suyo, a los que desacreditaban con la retahíla tradicional de acusaciones de "ser comunistas", combinada con una teología de la prosperidad centrada en el culto a la personalidad de Maciel.
Nada dicen de la manera en que se amasaron, a golpe de simonía, la fortuna que llegó a controlar Marcial Maciel.
Tampoco dicen cosa alguna de la manera en que Maciel operaba esquemas de defraudación fiscal, que eran los que sostenían la doble y triple vida del fundador y que hubieran sido imposibles sin la participación de otros altos cargos de la orden y de Regnum Christi.
Tampoco dicen algo sobre la responsabilidad de los nuevos líderes de la orden en el sostenimiento del modelo pastoral, académico y de operación corporativa que facilitó que #Maciel actuara como lo hizo.
No hay una sola palabra o siquiera la admisión de errores de su parte por las campañas de desprestigio que urdieron contra el expresbítero Alberto Athié y la manera en que lograron que algunos obispos mexicanos contribuyeran a esa campaña. (Acá un ejemplo de la campaña de desprestigio contra Athié)
Tampoco admiten culpa o error por haber hostigado a otros críticos de Maciel y de esa orden.
Ni siquiera admiten que contribuyeron a construir una red de protección para Maciel en el Vaticano. (Acá una nota sobre los sobornos que Maciel habría entregado a la curia vaticana).
La palabra simonía, la "venta" de la trascendencia, que era una de las prácticas más comunes de Maciel, no aparece en el documento de hoy.
Simplemente repiten el modelo de "pedir disculpas" sin aclarar por qué actos, aislados o sistemáticos, es que piden perdón.
Al más puro estilo "pastoral" (sic!) de Maciel, los #legionariosdeCristo le apuestan a la amnesia, a la desmemoria, a hacer como que nada pasó o que si pasó, pasó por culpa de Maciel, y nada más.
El problema no son sólo los excesos o los abusos de los #LegionariosDeCristo. El problema es que, como señaló atinadamente Jean Meyer hace unos días, muchos católicos insistan en exculpar a Maciel de sus responsabilidades e insistir en que él es la víctima de una campaña orquestada en su contra.

Algo similar a lo que ha ocurrido con el documento de la ONU sobre el abuso contra menores, que lejos de ser recibido con lo bueno y lo malo, ha sido subestimado por medio del recurso de cuestionar la autoridad moral de ONU o de quien quiera que ose criticar a Maciel.
Y es cierto, Jesús defendió en el Evangelio a la mujer adúltera (Juan 8 1-11), cuando pronunció aquellas palabras de "quien esté libre de culpa...", pero ese tipo de misericordia a la que ahora le apuestan los legionarios nunca existió de parte de ellos en los esquemas y juegos maniqueos con los que atacaron y denostaron a quienes ellos veían como sus enemigos dentro de la propia Iglesia en los 1970, 1980 y 1990.
Incluso habría que preguntarse qué tanto podrían los legionarios cumplir con una de las condiciones del perdón dado por Jesús a la mujer adúltera (cuando le dice, "vete y no peques más"), habida cuenta que los nuevos líderes de la orden son discípulos y protegidos de Maciel, según lo señala John Stegnicki, sacerdote ex legionario entrevistado por The New York Times luego de que se conocieda el documento.
Por lo que se ve en el documento publicado hoy por los herederos del universo legionario, no hay tal arrepentimiento ni reconocimiento de la culpa y de la responsabilidad por el daño que causaron a muchos...
Pero amplios sectores de la feligresía católica padecen síndrome de mujer golpeada... Ni modo.
Y un último punto, 
ya que #LegionariosdeCristo dizque admiten culpas, ¿qué tal si los obispos mexicanos que les ayudaron y protegieron durante cerca de 50 años también admiten culpas? Aunque fuera como hicieron los legionarios hoy.
Esto es más relevante cuando se considera que apenas hace unos días el arzobispo emérito de Guadalajara, Juan Sandoval Íñíguez dijo haber estado al tanto de los excesos de Maciel desde la década los 1950, cuando Sandoval estudiaba en Roma. 
Y puedo entender que un seminarista en Roma en los cincuenta se haya tenido que quedar callado, ¿pero el poderoso arzobispo y cardenal de Guadalajara a qué le tenía miedo en los 1990 o la década pasada? ¿por qué tuvo que esperar a que Maciel muriera para decir esta boca es mía? ¿A quién más protegió Sandoval con su silencio todos estos años?

domingo, 7 de julio de 2013

La luz de los fieles. Lumen Fidei

La primera encíclica del papa Bergoglio es, al mismo tiempo, la última del papa Ratzinger. Es una situación distinta a la que hemos conocido los católicos en los últimos siglos, pero que—en estricto sentido—no tendría por qué haber generado los problemas que la imaginación de algunos “vaticanólogos” cultivó en sus mentes. La encíclica es un documento muy breve. Ochenta páginas muy pequeñas, casi de un párrafo por página, en la edición en español, disponible en el portal de la Santa Sede, lo que la aleja por completo de los documentos en ocasiones muy extensos y difíciles de comprender que publicó Juan Pablo II, pero en la que se atempera también el tono académico de las encíclicas que publicó Benedicto XVI.

Por si eso no fuera suficiente, la encíclica Lumen Fidei, luz de la fe, se ajusta al guión que el papa Bergoglio trazó ya desde las sesiones previas a la celebración del cónclave de hace casi cuatro meses. Lo hace no sólo por el tono más desenfadado, más pastoral y menos pretencioso de las comunicaciones de Francisco. Lo hace también por el hecho que es la primera encíclica que yo recuerde que cita obras de tres distintos filósofos sin relación con la Iglesia: el alemán que decretó la muerte de Dios, Friedrich Nietzsche; el ilustrado francés Jean Jaques Rousseau y el existencialista austriaco-israelita Martín Buber. Incluye además referencias a la obra del rabino Menachem Mendel de Kock y a una traducción judía de la Biblia. También contiene referencias a dos literatos sin relación con la Iglesia. Por una parte a la obra de Thomas Stern Eliot, poeta nacido en Estados Unidos, nacionalizado británico y anglicano, además de Nobel de literatura de 1948, así como a El idiota de Fiodor Dostoievski. Esto es algo novedoso. Tanto Karol Wojtyla como Benedicto XVI solían citar muchos textos, pero eran citas en un 98 o 99 por ciento de las ocasiones, de otras encíclicas, de la Biblia y, sobre todo, de las traducciones católicas de la Biblia, o de doctores de la Iglesia como Tomás de Aquino o Agustín de Hipona.

Uno de los argumentos fuertes con los que Francisco fue elegido, justamente, fue el de la necesidad de romper con la auto-referencialidad de la Iglesia. En este sentido, la encíclica a cuatro manos constituye un ejemplo de la disposición de Francisco para romper con esa auto-referencialidad y reconstruir los términos del diálogo de la Iglesia consigo misma y deja ver qué tanto le preocupa a Francisco reconstruir la confianza en la relación entre los fieles y la jerarquía; la confianza no puede, sin embargo, reconstruirse sobre la base de un discurso auto-referenciado y eso es lo primero que me llama mucho la atención de Lumen Fidei: el esfuerzo por argumentar desde el diálogo.

Creo que el hecho mismo que haya aceptado que la encícluca fuera presentada como obra conjunta del papa emérito y del actual, es un reflejo de esta disposición a quebrar incluso la auto-referencialidad de lo que publica el papa mismo.

No es que la encíclica como tal rompa con la tradición o el dogma católicos. Más bien los reafirma, pero lo hace a partir de una lógica de razonamiento novedosa, en la que la Iglesia no se afirma a sí misma por sí misma y en sí misma. Lejos de ello, acopia argumentos, conocimiento y evidencia de fuentes que difícilmente se considerarían puramente católicas. El mensaje de la encíclica creo que es que quienes seamos católicos debemos buscar una luz más profunda, más trascendente, que las pequeñas luces del éxito o el enriquecimiento personal y apostarle—como Abraham cuando estuvo dispuesto a sacrificar a su propio hijo—a creer para comprender, lo que implica abandonarse a la voluntad de Dios, pero no implica ser tonto o irresponsable. 


La Humildad
En la lógica de Francisco, lo que implica aceptar la luz de la fe es llevar, hasta sus últimas consecuencias, la actitud de humildad. Y él predica con el ejemplo; es esa actitud de humildad la que lo llevó a renunciar a vivir en el Palacio Apostólico y vivir en la Casa Santa Martha, del mismo modo que lo lleva a realizar pequeños gestos cotidianos de cambio, que algunos ven como revoluciones, como su decisión de no depender de equipos de personas que escriban sus sermones diarios e improvisarlos más bien o el viaje que realizará mañana a la Isla deLampedusa, un verdadero infierno de la emigración hacia Europa.

Creo que se debe interpretar la publicación en función de otros tres elementos, por lo menos. Uno es que este año se celebra el 50 aniversario del Concilio Vaticano II. El concilio buscó ser, en su momento, una ocasión para replantear los términos de la relación de los distintos grupos que dan forma a la Iglesia, así como replantear los términos de la iglesia con otros actores sociales. Hay—creo—continuidad con la actitud del Concilio en Lumen Fidei.

Francisco decidió que—además de canonizar a Karol Wojtyla, algo que también fue una decisión de Benedicto XVI, pero que no consumó por su renuncia—se canonizara a quien, a mi modo de ver, es una de las figuras menos apreciadas de la Iglesia del siglo XX, el papa Roncalli, el papa Juan XXIII, el “Papa Bueno”.

Un tercer elemento es que la encíclica se publica en momentos en que las estructuras financieras de la Iglesia católica se han conmovido hasta sus cimientos por las investigaciones que realizan las autoridades europeas e italianas en los manejos muy desaseados, muy opacos, en el Instituto para las Obras de la Religión. Esta investigación llevó a que se arrestaran a tres personas vinculadas con la operación de ese Instituto, entre ellos Nunzio Scarano, el llamado Monseñor 500, por los billetes de 500 euros que solía presumir con sus más cercanos. Eso es relevante, porque quienes pueden llegar al fondo del problema del blanqueo de recursos y la evasión de impuestos por medio del IOR son las autoridades italianas.

Yo no soy muy optimista acerca de la disposición del gobierno italiano para llegar al fondo de este asunto porque toda Europa está afectada—acaso con la excepción de Alemania, Austria, Suecia y Finlandia—por esos el blanqueo de dinero y la evasión de impuestos. Francia—a pesar de las promesas de campaña de François Hollande, fue incapaz de atacar el problema de fondo. En el caso de España la evasión de impuestos y el blanqueo afecta a la cúspide de la estructura del Estado, a la mismísima familia Real, los Borbón; en el caso de Grecia, Portugal, Chipre e Italia, las crisis tan severas que enfrentan ahora tienen su origen en el hecho que los ricos, los políticos, los narcotraficantes, tienen en Europa una red muy grande, muy “amigable” dirían en el argot de la comunicación corporativa, de paraísos fiscales que incluyen al propio Chipre, a Luxemburgo, Suiza e Inglaterra, una de las más importantes economías de aquel continente.

A pesar de que el IOR depende formalmente del Vaticano, la jurisdicción regulatoria recae en el gobierno de Italia y mientras Italia y el resto de los países de Europa no lleguen a un acuerdo será difícil que se ataque el problema de fondo, que es el de la creación, en los últimos 20 años, de un fenómeno que algunos llaman de plutocracia, para referirse al gobierno de los ricos, pero que otros prefieren llamar, más bien, plutonomía, es decir, un arreglo económico que conserva la fachada de una democracia, pero que—en los hechos—existe para garantizar que los más ricos tengan las mayores ventajas posibles.

Esta fue, por cierto, una de las preocupaciones centrales de una de las encíclicas de Benedicto XVI, Caritas in Veritate, que está dedicada en gran medida a analizar las causas de la brutal crisis financiera global que inició en 2007 y que sigue seis años después y estoy convencido que fue una de las razones que más pesaron en su decisión de renunciar.

Entre Víboras
En este sentido, el jueves de esta semana ocurrió un gesto muy interesante, pues Francisco decidió consagrar a la Ciudad del Vaticano a la protección del arcángel San Miguel que casi siempre es representado como un ángel que derrota a Satanás sometiéndolo con una lanza. El simbolismo es doble, pues esa consagración fue el primer acto público en el que aparecieron los dos papas, el emérito y el que está en funciones; lo que sirvió para descartar todos los supuestos problemas que plantea tener dos papas en un mismo tiempo y espacio, así como el simbolismo mismo de que se invoque a San Miguel y que sea una escultura del arcángel sometiendo a Satanás la que se haya usado para consagrar a la Ciudad del Vaticano.

Todos estos elementos creo que ya configuran muy claramente qué rumbo tomará el papado de Francisco. En un sentido, está claro que no habrá rupturas; de alguna manera se tratarán de conservar ciertos equilibrios en el seno de la Iglesia. Creo que ese es el mensaje implícito en la decisión de canonizar a Juan XXIII al mismo tiempo que a Karol Wojtyla, a pesar de la oposición de quienes, como yo, creemos que no merece la veneración como santo, dada su responsabilidad en los escándalos de pederastía que afectaron a la Iglesia.

En otro sentido, Francisco encabezará a una Iglesia menos dogmática, menos cerrada sobre sí misma, más dialogante, menos auto-referencial y—sobre todo—más cercana a los intereses y las necesidades de la gente y menos preocupada por librar batallas ideológicas, como en el caso de Karol Wojtyla, o por encontrar fórmulas lógica y teológicamente  perfectas, pero que no logran ser comprendidas por el pueblo.

Francisco no descabezará grupos o facciones, pero no impedirá—como sí lo hizo Karol Wojtyla—que las autoridades italianas procedan para atacar los focos de corrupción que no son exclusivos de la Iglesia, pero que resultan simplemente inaceptables en el caso de la Iglesia.


A Francisco tampoco le preocupa demasiado enfrascarse en discusiones sobre temas límite, como el aborto o el matrimonio de personas del mismo sexo; le interesa más—en cambio—devolver algún sentido de orden y propósito a la Iglesia. Evitar, por ejemplo, como les dijo a los nuncios, que se promueva a la condición de obispo a personas que se comportan como príncipes y hacer que los que ya son obispos dejen la comodidad de la Suburban y la cohorte de guaruras y lambiscones y se acerquen más a las necesidades de las personas, como lo hizo él al invitar a cenar a 200 mendigos de la ciudad de Roma o como lo hará al viajar mañana lunes a Lampedusa, uno de los epicentros—si los hay—del drama de cientos de miles de africanos que salieron de sus países para tratar de emigrar a Europa y no los dejan salir de esa Isla del Mediterráneo, que está a mitad del camino entre Túnez, en África, y Sicilia, en Europa, entre otras razones porque no hay empleos ni siquiera para los europeos.

sábado, 6 de abril de 2013

La pesadilla de los bancos Off-Shore


Esta semana ha estado dominada por las repercusiones de la publicación de una serie de materiales por el Consorcio Internacional para el Periodismo de Investigación sobre la existencia de cuentas con billones, sí con b, billones de dólares en los llamados bancos off-shore.

Para la inmensa mayoría de los mexicanos y de los habitantes del mundo entero, la palabra off-shore no dice cosa alguna. Incluso en los países de habla inglesa, puede referirse a muchas cosas. Puede ser, por ejemplo, una plataforma petrolera, como las que existen en México frente a las costas de Campeche, Tabasco y otros estados con costas en el Golfo de México.

Sin embargo, para una minoría que representa menos del 1 por ciento del total de la población del mundo, la palabra off-shore y—sobre todo—la combinación bancos off-shore o cuenta off-shore implica una forma de vida que los coloca en una situación de privilegio extremo. Esto es así porque los bancos off-shore son empresas especializadas en eludir o evadir impuestos.

Operan sobre la base de una serie de mentiras y secretos. A diferencia de empresas reales, que producen cosas concretas, los bancos off-shore crean una serie de empresas “fantasma” o empresas “cáscara”, que sólo existen para servir como fachadas de operaciones de transferencia de recursos en cascada. Es difícil saber cuánto dinero hay, pues es un negocio que busca—por encima de todas las cosas—el secreto, pero las estimaciones más serias de la Red para la Justicia Fiscal de 2012, hablan de cualquier cantidad entre 21 billones, es decir, 21 millones de millones de dólares, y hasta 32 billones de dólares.

Pensemos, por ejemplo, en el caso de Microsoft. Es cierto que es una empresa que, en su momento revolucionó la manera de hacer muchas cosas pues creó Windows, que es la base sobre la que operan la inmensa mayoría de las computadoras personales y un buen número de redes de cómputo y portales y páginas Web a escala global. Lo que es más, cuando en el mundo de los negocios se piensa en Microsoft, de inmediato se piensa en la ciudad de Seattle, en la esquina noroeste, cerca de la frontera con Canadá en Estados Unidos.

Las decisiones importantes, por ejemplo, cada que se lanza una nueva versión de Windows o una nueva versión de Office, se toman ahí, en uno de los suburbios de Seattle y lo que Seattle ordena lo hacen todas las filiales de Microsoft en el mundo, incluidas las que están en América Latina o Europa. Sin embargo, para propósitos del pago de impuestos, las oficinas principales de Microsoft no están en Seattle. 

Están en Luxemburgo, un país que algunos llaman un paraíso de los buzones o paraíso de los apartados postales, pues muchísimas empresas—mayores o menores a Microsoft—tienen direcciones postales en Luxemburgo, uno de los más importantes paraísos fiscales a escala global. (Esta es una lista de algunos de los paraísos fiscales en operación hasta 2012 y esta otra es la lista de los “mejores paraísos fiscales” como la publicó la revista Forbes en su portal Web).

Microsoft México, lo mismo que Microsoft Argentina, reportan o envían—por medio de complicados esquemas fiscales—las ganancias por la venta de sus licencias a Microsoft en Puerto Rico, que tiene impuestos menores a los del resto de Estados Unidos y Microsoft Puerto Rico, los envía a Microsoft Irlanda, y ésta—a su vez—las remite a la supuesta matriz de todo el imperio global de Microsoft, Microsoft Luxemburgo. Por eso es que si alguien alguna vez se ha tomado la molestia de leer los contratos de licencia que vienen con la compra de los programas de Microsoft, todo lo que se distribuye en América Latina tiene licencias otorgadas por Microsoft de Puerto Rico.

Sólo para darnos una idea de cuánto dinero gana Microsoft por este tipo de recursos de ingeniería fiscal, es posible decir que sólo en el Reino Unido y sólo en el 2012, de acuerdo con reportes de la prensa británica, Microsoft dejó de pagar 159 millones de libras esterlinas.

Esa cifra ha sido analizada con mucho cuidado por especialistas fiscales en Inglaterra y dicen que no es del todo precisa. Según esos análisis lo que Microsoft evadió, sólo en el Reino Unido y sólo en 2012, que fue el año en que se empezó a vender el sistema operativo Windows 8, el más reciente de esa empresa, fueron 103 millones de libras esterlinas. Una libra esterlina se cotizó ayer viernes en los mercados en 18 pesos con 67 centavos, de modo que el monto de lo que Microsoft evadió, sólo en 2012 y sólo en el Reino Unido fue de cerca de mil 924 millones de pesos.

Sabemos más sobre el caso del Reino Unido porque—como resultado de la severa crisis que vive Europa desde hace dos años—durante 2012 hubo una serie de investigaciones del equivalente británico de la secretaría de Hacienda combinado con severas críticas de los principales partidos políticos contra empresas como Starbucks que se vio obligada a ofrecer pagar 20 millones de libras para evitar las severas críticas que recibió esa empresa que, por cierto, gusta mucho de hablar de conceptos como “comunidad” y “responsabilidad social”. El gobierno británico rechazó la oferta de Starbucks y advirtió que pagar impuestos no es una colecta en iglesia, donde cada quien pone lo que le sale de su corazón.

Acá es importante notar que Luxemburgo es sólo el mayor y más famoso de todos, Irlanda lo era hasta hace algunos meses, y más recientemente nos hemos enterado de qué tan importante era el negocio de los bancos off-shore para Chipre, la más reciente de las víctimas de la crisis europea actualmente en curso.

Y esto es importante porque aunque el Reino Unido se ve fuertemente afectada por la evasión de empresas como Microsoft o Starbucks, que remiten sus ganancias a filiales en alguno de los muchos paraísos fiscales que existen en Europa, como Luxemburgo, la realidad es que el Reino Unido es la casa matriz de algunos de los más importantes paraísos fiscales donde operan los bancos off-shore.

Algo que sólo aprende uno cuando estudia con algún detalle la historia del Reino Unido, es que además de las posesiones que todavía tiene en distintas partes del mundo, como las Bahamas o las Malvinas, también mantiene la ficción de la existencia de una pequeña isla, la Isla de Mann (http://www.gov.im/), como un territorio formalmente separado del Reino Unido, pero que depende prácticamente para cualquier cosa del Reino Unido. La razón por la que se mantiene esa ficción es justamente porque la Isla de Mann es uno de los muchos paraísos fiscales bajo control de la corona británica.

La ficción incluye haberla declarado una “economía con bajas tasas de impuestos”, donde no se pagan impuestos por ganancias en los mercados financieros (capital gains), no se paga el llamado impuesto a la riqueza (wealth tax) que existe en otras porciones del territorio británico y, sobre todo, no se paga el impuesto a las herencias, que en el Reino Unido cobra el 40 por ciento a cualquier herencia, en efectivo, valores o propiedades que rebase el límite de 275 mil libras.

Obviamente, lo que ocurre, y eso lo que ha venido a evidenciar la investigación que distintos medios de comunicación publicaron durante esta semana, es que muchas de las personas más ricas del Reino Unido y otros países de Europa, América o Asia donde existen impuestos a las ganancias en los mercados o impuestos a las herencias, depositan su dinero, por medio de la creación de empresas que sólo existen en papel, en ficciones políticas como la Isla de Mann, a la que se le reconoce algún grado de autonomía—también en el papel—con el fin de generar un sistema fiscal distinto al del resto del Reino Unido.

Algo similar ocurre, con las Bahamas, las Islas Vírgenes británicas, las Islas Caimán, así como las Islas Cook, que son un grupo de islas relativamente cerca de las islas que, a su vez, conforman Nueva Zelanda.

La situación con Microsoft y Starbucks en el Reino Unido forma parte de una realidad muy contradictoria que el gobierno británico ha construido con una dosis elevada de hipocresía. Esto es así porque, por una parte, lamenta que esas empresas estadunidenses evadan impuestos y las amenaza con castigos mientras, por la otra, alienta la existencia de siete pequeños territorios desperdigados por todo el mundo que operan, al amparo del gobierno británico, como paraísos fiscales. De hecho, hay organizaciones no gubernamentales que consideran que el Reino Unido es, en realidad, un paraíso fiscal.

Obviamente el Reino Unido no es el único caso. Estados Unidos mismo permite que—además de Puerto Rico—al menos otros ocho estados y un territorio de EU operen en los hechos como paraísos fiscales. Uno de los casos más notables es Alaska, pero Florida misma también es—en los hechos—un paraíso fiscal. Quizás por eso, cuando el señor Genaro García Luna buscó a dónde irse a vivir después de 12 años de estropicios en el gobierno federal, optó por vivir en Florida.

Otro caso muy interesante es el de Alemania, estimaciones de 2008, previas a la crisis más reciente en Europa, que forzaron al gobierno alemán a realizar una reforma fiscal profunda que penalizara fuertemente a quienes tuvieran recursos en paraísos fiscales, señalaban que los dueños del dinero alemán tenían hasta el 18 por ciento del Producto Interno Bruto alemán depositado de distintos paraísos fiscales del mundo.

Hasta el momento, por cierto, el único mexicano que ha aparecido en la lista es el empresario regiomontano Dionisio Garza Medina, que forma parte del clan que controla el Grupo Alfa, pero no dudo que conforme avancen las investigaciones del Consorcio Internacional aparezcan más nombres.

Hay algo que es muy interesante. Muchos de los nombres mencionados en la lista queel Consorcio ha publicado hasta ahora son de políticos. Algunos tienen algún grado de familiaridad con nosotros, es el caso de la María Imelda, hija de Ferdinand Marcos, que fue dictador de Filipinas el siglo pasado. Está también el hijo de Heydar Aliyev, el dictador al que el gobierno de Marcelo Ebrard celebró en pleno Chapultepec, con un parque dedicado a la mítica amistad entre Azerbaiyán y México, sin importarle todas las críticas que se le hicieron.

Están también Tomás y Jerónimo, dos de los hijos de Álvaro Uribe, el expresidente de Colombia que, contra viento y marea y a pesar de que no lograba los resultados esperados, sostuvo una guerra muy parecida a la que sostuvieron Felipe Calderón y su lugarteniente, Genaro García Luna. También está Jean-Jacques Augier, que fue tesorero de la campaña presidencial de François Hollande en 2012. Su caso es muy interesante porque Hollande intentó aprobar un impuesto de 70 por ciento a los más ricos y, además de que provocó un berrinche de Gerard Depardieu, el actor que ahora viaja con pasaporte ruso.

Uno de los que me llama más la atención es el general José Eliécer Pinto Gutiérrez. En la actualidad es el comandante de las fuerzas armadas venezolanas en el estado de Amazonas, que es importante en una perspectiva más amplia porque es uno de los estados venezolanos que colinda con Colombia y donde se ha reportado una fuerte presencia de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

No sería difícil, en este sentido, que las élites políticas de Venezuela y Colombia no sólo estuvieran librando como frecuentemente lo hacen, sus interminables torneos de loas al libertador Bolívar. Muy probablemente también tratarían de probar que son más capaces para usar los recursos, del café o del petróleo, para financiar sus actividades.

Y junto con todos estos y muchos otros personajes beneficiados por las operaciones en los bancos off-shore de paraísos fiscales de todo el mundo, están también ¿cómo podrían no estarlo? Los narcotraficantes mexicanos.

El problema de esta evasión fiscal de alcance global sería fácil de resolver. Eso es algo que, por ejemplo, enfatizaron los editores de la revista y portal Webalemán Der Spiegel, que se encuentran entre los principales impulsores de este proyecto periodístico. Der Spiegel ha hecho suyo un argumento que la Red para la Justicia Fiscal adelantó a finales del año pasado que es muy sencillo: para evitar la evasión que permiten los paraísos fiscales, los bancos off-shore, se necesita una legislación homogénea a escala global que evite ficciones como la de que en realidad existe un país distinto a Inglaterra llamado Isla de Mann, o que Alaska es una entidad diferente al resto de Estados Unidos.

Algo que me llama la atención es que los medios mexicanos han prestado muy poca atención a este tema. Esto, a pesar de que la revista Contralínea publicó, en febrero de 2012, cifras según las cuales empresarios y potentados mexicanos habrían enviado anualmente un promedio de 49 mil millones de dólares, durante los doce años de gobiernos del PAN.

Algo que es importante enfatizar es que todas las investigaciones disponibles sobre los efectos de los paraísos fiscales coinciden en señalar que son una de las principales causas de la pobreza y si algo abunda en México es, tristemente, la pobreza. Habrá que ver si esto cambia en el futuro.