viernes, 21 de noviembre de 2014

La sordera del gobierno mexicano

La sordera del gobierno y las élites mexicanas ya no es sólo evidente para los mexicanos. También las televisoras públicas europeas empiezan a hablar de sordera, de ceguera, de altivez, de indisposición a escuchar algo más que las voces de los periodistas chayotino-dependientes o de los ejércitos de troles y bots que los políticos pagan, con recursos públicos, para que los alaben en Facebook o Twitter.

Y escuchar no es sólo sentarse con cara de "me quiero ir a otra cosa" como hacía Calderón en los diálogos del Castillo de Chapultepec con Javier Sicilia y otros.

Escuchar implica estar dispuesto a poner en juego no sólo la viabilidad de las acciones o programas con las que el gobierno en turno se ha comprometido. Implica estar dispuesto a modificar los puntos de vista personales y, desde luego, estar dispuesto a quebrar el guión que los consultores políticos que viven en Miami les escriben.

Los políticos mexicanos no sólo le deben al pueblo escuchar, atender sus razones, preguntarle qué quiere en realidad. Le deben escuchar, atender a la realidad, a los datos.

El necio señor Calderón nunca le preguntó a la gente si quería una guerra idiota. Su  consultor de cabecera, el tal Solá y el grupo más compacto de su gobierno (es decir, sus amigos) decidieron que era necesario llevar al país a una guerra idiota y durante seis años (y el pilón de sus libros) NO estuvo dispuesto a moverse un ápice de su posición necia, irracional, intransigente.

La agenda de las "reformas estructurales" de Peña tampoco fue consensada ni platicada con nadie que no fueran los integrantes del eje Toluca-Pachuca que, como los amigos de Bohemia de Calderón, sólo saben decir "sí" a su jefe. Por lo menos tres de las reformas (la laboral, la energética y la fiscal) eran profundamente impopulares y sólo los acuerdos cupulares lograron sacarlas adelante sin importar sus consecuencias.

Peña se repite--por lo visto--todos los días la mentira de que basta con eso para "mover a México". No sólo no es cierto. Pierde de vista tanto el sustrato de desigualdad, injusticia y contradicciones. Como su antecesor, no se mueve un ápic de posiciones predeterminadas, algunas de ellas con encuestas tan chafa como las que publicaron algunos para justificar la pésima estrategia seguida en Michoacán y Guerrero con las auto-defensas.

La inestabilidad de las instituciones no es algo que personas ociosas decidan. A Aguirre de Guerrero y a Vallejo de Michoacán los defenestraron sus propias contradicciones, sus corrupciones, su brutal incapacidad para gobernar. Insistir en que todo lo que se hace es para forzar su renuncia es absurdo. Yo no creo que la renuncia resuelva cosa alguna, pero sí creo que Peña debería haber aprendido algo de los errores de su antecesor.

Sin embargo, el formalismo demencial de los políticos mexiquenses, que parecen obispos de antes del Concilio Vaticano II, les impide ver más allá de sus narices. Iremos a elecciones en el 2015 en un contexto de bronca. Lo que resultará de las elecciones--salvo muy notables excepciones en las municipales--no ayudará a canalizar el descontento.

En primer lugar, porque la gente vota menos en las intermedias, porque gente inteligente y sensata como Raúl Trejo Delarbre, entre otros, vienen empujando desde hace varios ciclos electorales por la anulación o la abstención como vía para expresar el descontento y a ese contingente anulista/abstencionista se han sumado más recientemente Javier Sicilia, entre otros.

Pero también porque si algo han demostrado los fracasos del PRD, del PRI y del PAN en los últimos doce años, tanto en el ámbito federal (Fox y Calderón) como en el de los estados (Vallejo en el caso del PRI y Aguirre para el PRD), es que no logran despojarse de las inercias de corrupción (Oceanografía, en el caso del PAN, para los amnésicos en pitufilandia), el nepotismo (Aguirre en Guerrero) o la prevaricación (Duarte de Chihuahua).

Las eleciones de 2015 no van a ayudar a mejorar el desempeño de la democracia mexicana. Se necesita, en ese sentido, un compromiso muy claro de Peña y el eje Toluca-Pachuca para reconducir, para que las modernizaciones (como las reformas estructurales) o las grandes iniciativas del gobierno federal (como la guerra contra el narco) sean el reflejo de la voluntad de las personas y no el capricho de capillas, de sectas.

domingo, 31 de agosto de 2014

De aquí al 2015

Una vez concluido el segundo año de trabajo de la actual legislatura y en el contexto de la presentación del segundo informe de gobierno de la actual administración, conviene ver qué podría ocurrir con los partidos de cara a las elección del 2015.

I.
Lo que logró el PRD a cambio de su apoyo legislativo al PRI fueron las presidencias simultáneas de ambas cámaras, así como el dudoso crédito de haber validado una reforma fiscal que no resuelve de fondo los problemas del país, pues lejos de gravar el consumo, insiste en gravar el ingreso, ¿valió la pena?
Se antoja difícil de creer cuando se considera lo que se viene en la difícil elección de 2015.
¿Irá el Partido de la Revolución Democrática junto al del Trabajo y el Movimiento Ciudadano de Dante Delgado sin el cemento de una candidatura presidencial de AMLO y con AMLO en campaña para impulsar al Movimiento de Regeneración Nacional? Se antoja difícil, aunque seguramente esa será la apuesta de Marcelo Ebrard quien no logró hacerse de la presidencia del PRD y está a la búsqueda de algún espacio para lanzar su candidatura presidencial en 2018.
¿Irá el PRD con el PAN?, ¿qué podría unir al PRD y al PAN post-Calderón? ¿La cantaleta de la maldad intrínseca del PRI? Y si el PRI es tan malo, ¿para qué los apoyaron los perredistas en el congreso? ¿A cambio de las presidencias de las cámaras? ¿Logran algo las presidencias? Claro que no. Ni siquiera tiene voto de calidad en caso de empates y, además, existirán presiones para que los perredistas no se aprovechen del cargo para facilitar que sea su versión de la consulta sobre las reformas petroleras la que prospere, de modo que resulta difícil comprender cuál será el argumento con el que el PRD se presentará ante sus electores.
En el caso de Andrés Manuel López Obrador y Morena está claro que muchos podrían coincidir con la valoración que él hace de las reformas, pero resulta difícil suponer que esas coincidencias pudieran traducirse en suficientes votos, o al menos no lo dejan ver así los números de las distintas encuestas dadas a conocer en fechas recientes. Habrá que ver si López Obrador decide encabezar la lista de los diputados plurinominales de Morena o si, incluso, opta por competir en un distrito electoral federal de su natal Tabasco o del Distrito Federal. Algo parecido podría hacer Marcelo Ebrard y ello—al menos en el caso de AMLO—podría aumentar los votos de su partido, aunque también implica someterse a formas de participación política que no se acomodan a su estilo.

II.
¿Y el PAN qué sacó de su apoyo legislativo al PRI? Hay quien dice que la reforma energética refleja mucho de lo que el PAN quiso pero no pudo hacer porque el señor Fox no sabía qué quería en realidad y porque a Calderón le importaba más impulsar su agenda en materia de seguridad pública.
No sé si la reforma energética en realidad será como la pintan las infografías con las que el PAN y el PRI inundan Twitter y Facebook, pero me parece que hubiera sido mejor una reforma sin fracking, una reforma preservara la integridad de mantos freáticos y otros cuerpos de agua de superficie y profundidad que están amenazados por esa técnica de extracción de petróleo incluso en países con marcos jurídicos e instituciones reguladoras del sector energético mucho más robustos que las que tenemos en México.
El PRI hubiera podido ceder, por ejemplo, en el asunto del salario mínimo (o salario digno como dice la propuesta del PAN) y de esa manera darle al PAN algo concreto con que llegar a la elección como prueba de la ventaja de haber negociado con el PRI. La propuesta del PAN es sensata y viable, pero como se ven las cosas, no creo que prospere; no por sus méritos técnicos, sino por la cerrazón ideológica de quienes ven al aumento salarial como un peligro.
Esto es así incluso en el caso de muchos panistas que pueden expresar fuertes discrepancias con el PRI en público, pero coinciden con ellos en esos temas, a pesar de la abundante evidencia acerca del daño que causan al país.
Y peor para el PAN es que el PRI haya tenido la puntada de echar a andar su consulta sobre los diputados y senadores plurinominales. Esa propuesta es una carambola de tantas bandas que uno no puede menos que apreciar la genialidad de quien la propuso.
Además, ocurre justo después de los escándalos de “moches” y de contratación de damas de compañía de destacados legisladores del PAN. Llama la atención que quien haya hecho ese vídeo, no lo haya usado durante la elección interna del PAN. No. Se esperaron a que terminara y lo hicieron público cuando ya no afectaba la candidatura de Madero, sino que golpeaba a los legisladores del PAN y, de manera más general, a los legisladores. Se trata de una jugada con un sentido del tiempo, timing, envidiable.
Pero además, esa propuesta coincide con una que en 2009 el PAN incluyó en su plataforma, con argumentos tan oscuros como los del PRI, aunque con la diferencia que el PRI es el campeón de las elecciones por distrito (más de 170 distritos junto con el PVEM-Telebancada), por lo que las plurinominales le ayudan, pero en realidad no le importan, mientras que el PAN (dadas las coordenadas sociodemográficas de su voto, mucho más disperso en el territorio nacional) depende brutalmente de las plurinominales.
De esa manera, el PAN tiene una propuesta (la del Salario Digno) que no recibió apoyo de los dogmáticos del propio PAN, como lo deja ver el magro apoyo a esa propuesta en las cronologías en Facebook y en Twitter de los legisladores del PAN, especialmente de los que apoyaron en su momento a Ernesto Cordero. Además, enfrenta una propuesta que lo golpea, pues le resta posibilidades de ganar diputaciones, pero que (torpemente) apoyó todavía en 2009.
¿Y qué hará el PAN? ¿Ir solo a la elección de 2015? Todo parece indicar que tendrán que hacerlo.
¿Ir al rescate del PRD? ¿Cómo convencerán a sus electores de ir con el PRD en candidaturas comunes pero ir contra el PRD en lo de la reforma energética y al mismo tiempo ir contra el PRI en un asunto (las plurinominales) en el que algunos de ellos coinciden con el PRI?

III.
El PRI enfrenta el problema de los malos números de Peña en la totalidad de los ejercicios que miden cómo califican los ciudadanos el desempeño del presidente, pero en la intención de voto de cara al 2015, no se ve que vaya a tener problemas, como lo demuestra la encuesta que el 1 de septiembre de este año publicó El Universal y que coincide con otras publicadas durante julio y agosto que dejan ver que, sin importar la mala calificación a Peña, el PRI mantiene una intención de voto suficientemente robusta para preservar el control de la Cámara de Diputados.
El PAN vivirá una lucha fratricida terrible, que se agravará por los problemas de método de selección de candidatos que ya empezaron a hacerse notorios en Nuevo León. Ahí, como en otros estados se ha sugerido en los comités estatales que se usen encuestas como mecanismos para determinar los candidatos. Sin embargo, no hay suficiente claridad en los estatutos, de modo que se anuncian desde ahora impugnaciones que harán más débil la posición del PAN. Y, por si fuera poco, ¿volverá el PAN a convertirse en la "papelera de reciclaje" de los priístas resentidos como Rafael Moreno Valle? ¿Lo hará el PRD como ocurrió en su momento con Ángel Aguirre? Mientras el PRI logre, de alguna manera, mantener las pugnas a un mínimo, no veo cómo pudiera el PAN o el PRD dar campanazos.
Quizás el PAN pudiera ganar Michoacán aunque es inevitable preguntarse, ¿ganarlo para qué? ¿Ganarlo para hacer el trabajo que nadie quiere (ni puede) hacer mientras la Federación no arreste a La Tuta y cierre su canal de vídeos? ¿Ganarlo para que pase lo que ha pasado en otros estados a escala federal donde el PAN ha sido incapaz de controlar la corrupción en los gobiernos surgidos sus filas?
Creo que si el PAN y el PRD desean reconstituirse como opciones políticas viables, distintas al PRI y a los otros partidos, tendrían que apostarle a ganar algunas presidencias municipales simbólicas, estratégicas, desde las que pudieran hacer ver las ventajas de gobiernos surgidos de sus filas. No han sido capaces de hacerlo a escala estatal, como lo demuestra el DF en el caso del PRD y no el PAN tampoco ha sido capaz de hacerlo en casos como Sonora, Puebla o Baja California Sur donde si hay algún plus resultado de la alternancia (en el caso de BCS doble alternancia ya), es muy difícil encontrarlo.
Se replican, a veces por inercia, a veces por ignorancia, por desconocimiento de sus contextos o porque los gobiernos estatales y municipales son, como el federal, rehenes de intereses que hacen muy difícil que el ciudadano promedio aprecie los beneficios, si es que los ha habido, de la gobernación democrática en la que vivimos desde 1997.

viernes, 25 de julio de 2014

La pena de ser católico en México

Dediqué mis tesis de maestría (En el nombre de Dios. Religión y democracia en México, Instituto Mora) y doctorado (Religious elites and political regime change in Latin America, Fordham University, hay edición en español como Religión y política en América Latina) a demostrar que entre los 1960 y los 1990 hubo en la Iglesia católica en México un notable esfuerzo de la última generación de obispos designados por Juan XXIII y Pablo VI para contribuir a la democratización de México. Este esfuerzo fue más notable pues lo habían hecho a pesar de no contar con los recursos materiales y simbólicos que contaron los obispos de Argentina y Venezuela en el mismo periodo.

Fueron investigaciones a las que dediqué por lo menos cinco años de mi vida, pues mucha de la información no era fácil de obtener, especialmente en el caso de Venezuela y Argentina. Quien crea que soy enemigo de la Iglesia, como dicen los señores del Yunque y sus inefables cuquitas, sólo lo pueden decir desde la profunda ignorancia de mi trabajo y mis intereses.

La tesis de doctorado la hice en Estados Unidos, en los momentos en que se desplegaba en ese país la peor parte de la crisis por la pederastía de algunos clérigos católicos. Fueron años muy difíciles para las diócesis de ese país. Boston, una de las más golpeadas, debió vender muchas de sus propiedades, cerrar escuelas o vender hospitales. En el caso de la arquidiócesis de Nueva York me tocó ser testigo del cierre de templos en el Sur del Bronx porque la arquidiócesis no tenía el dinero para hacer frente a las demandas. Esos cierres eran más dolorosos porque el Sur del Bronx es una especie de colcha de abuela hecha de parches procedentes de todos los países de América Latina, de África y Asia. Los cierres de las parroquias y/o las escuelas de las parroquias en el Bronx implicaban golpes a comunidades que dependían de los espacios, así como de los muchos servicios que ofrecen las parroquias católicas en EU, especialmente a los migrantes, que empiezan desde las clases de inglés gratuitas e incluyen otras ayudas.

A pesar del dolor y el costo que tuvieron esos escándalos, que todavía no acaban, como lo demuestra la situación en la diócesis de Saint Paul-Minneapolis, creo que--en términos generales--la Iglesia de EU tuvo una admirable capacidad para reinventarse. Y lo hizo de tal modo que, en primer término, admitió sus errores y reencontró la ruta para hacer patente su compromiso con los más pobres, con los más necesitados, con quienes se encuentran más desamparados.

Acá en México, hemos vivido en fechas recientes una crisis de menores proporciones; pues ninguna de las diócesis o las órdenes implicadas en los abusos han debido vender cosa alguna. El sistema de justicia mexicano es como un dado cargado, de modo que siempre cae del lado de quienes tienen los contactos y/o los recursos para evitar las sanciones y gracias a ello, las diócesis y órdenes religiosas mexicanas han salido sin un rasguño y lo han hecho incluso a costa de las diócesis de EU. Ese fue el caso de Nicolás Aguilar, un perverso cura que depredó niños en las diócesis de Tehuacán y Ciudad de México, así como en la de Los Ángeles, California. Donde hubo juicio, fue en California; la diócesis que pagó los platos rotos fue la de Los Ángeles, aunque Aguilar cometió sus crímenes a ambos lados de la frontera y (al menos) en esas tres diócesis.

A pesar de ello, en el contexto de la crisis de los niños migrantes, la más severa crisis humanitaria que hayamos vivido en los últimos 30 años en México, la voz de la Iglesia es la voz de los padres Solalinde, Pantoja y González. No hay algo parecido a una voz de los obispos como sí la hubo en los sesenta, setenta, ochenta e incluso hasta los noventa, cuando se trató de democratizar a México. Y quien venga con la mentira de que ellos han recibido algún apoyo de la CEM que se cuide, pues hay evidencia abundante--previa a la crisis--de que no es así y de que, más bien, a Alejandro Solalinde lo han acosado por todos los medios al alcance de la Conferencia del Episcopado Mexicano, como también lo han hecho con el padre Tomás González. El padre Pedro Pantoja disfruta de una relativa calma. La razón de ello es que su obispo es mons. Raúl Vera, OP, obispo de Saltillo, Coah., quien es la proverbial excepción que confirma la regla de mezquindad que priva en el episcopado.

Da pena, de este lado del río Bravo, decirse católico... Da pena tener un episcopado tan mezquino e incapaz de la más elemental muestra concreta de solidaridad. Da pena que, en menos de 30 años, haya ocurrido un cambio tan profundo en la conducta de la Conferencia del Episcopado Mexicano que haya pasado de ser crítica de los excesos y abusos cometidos en México a ser un elemento decorativo. Lo ha sido mientras busca deseseperadamente reformas de los artículos 3, 24, 40, 130, que le garanticen nadie sabe qué. Y esto lo digo, porque ni siquiera en los países donde la Iglesia tiene lo que los obispos mexicanos quieren (como Argentina) se han evitado cambios como los que se viven en materia religiosa en México.

En los días previos a la llegada de mons. Pietro Parolin, el cardenal a cargo de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, la CEM hizo circular un documento frente al que no sabe uno si se debe reír o llorar. Fechado UN AÑO ANTES (en 2013), el documento instruye a los sacerdotes responsables de la pastoral de migrantes (pomposamente llamada "pastoral de la movilidad humana"), a que vayan a los DIF nacional, estatales y municipales a pedir recursos para atender a los niños migrantes.

El documento habla también de crear refugios en lugares que ni precisa ni identifica. Todo un monunento al rollo, que sólo demuestra que no se entiende ni la magnitud del problema, ni el hecho que si el DIF no tiene recursos para atender a los niños mexicanos, mucho menos los tendrá para atender a los niños centroamericanos...



Las dos imágenes del documento se descargaron de: http://www.cem.org.mx/articulos/1708-carta-en-referencia-el-coloquio-mexico-santa-sede-sobre-migracio.html

Esta respuesta tan frágil, uno podría decir incluso que improvisada y desatenta a lo más elemental del mensaje del Evangelio, contrasta--en un sentido--con la gravedad de la crisis que se vive, que no involucra sólo a menores de América Central, también a niños mexicanos. Sin embargo, el principal contraste es con el despliegue de recursos materiales y simbólicos que ha hecho tanto la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, como distintas diócesis.

Ese despliegue no es novedoso ni oportunista. La más reciente expresión del interés de los obispos de EU en este tema ocurrió cuando el cardenal de Boston, mons. Seán Patrick O'Malley, acudió el 2 de abril de 2014, al frente de una docena de obispos de distintas diócesis de EU, integrantes de la comisión de Migración del episcopado de EU, a quienes se unió el arzobispo de Hermosillo, México, Ulises Macías, nada más. Ahí celebraron una misa que unió a mexicanos, estadunidenses, centroamericanos y personas de otras nacionalidades a ambos lados de la frontera.

Y no ha sido sólo la celebración de una misa. Están, por una parte, una serie de documentos elaborados por los obispos de EU sobre el tema, que se pueden consultar en el portal de la Conferencia. Está también el informe que los obispos de EU presentaron a finales de 2013 luego de una visita a América Central, así como la comparecencia de Mark Seitz, el obispo de El Paso, Texas, el epicentro de la crisis de niños migrantes, ante una comisión del Congreso de EU, a lo que habría que agregar los esfuerzos que distintas diócesis de EU, tanto en la frontera como en diócesis tan alejadas de la frontera como Pittsburgh, Lansing, Michigan, o Nueva York realizan para ayudar a los migrantes. Nada de eso, nada similar, ocurre en México. Ni siquiera lo más elemental, lo más simple, que sería traducir algunos de los documentos de la Conferencia de Obispos de EU, incluso sin necesidad de suscribirlos.

La experiencia de EU, lo mismo que la experiencia mexicana previa a 1994, o la del propio papa Bergoglio es prueba de que hay en la Iglesia y sus obispos la capacidad para renovarse, para emprender, cuando se lo proponen, proyectos de renovación, no sólo de su discurso; también de su práctica, y es un hecho que cuando se lo proponen han logrado evitar tragedias. Ello ocurrió en Chiapas entre 1994 y 2000, cuando los obispos mexicanos contribuyeron a evitar una solución militar al reto planteado por el EZLN. También ocurrió cuando la arquidiócesis de México facilitó las tareas de reconstrucción en la Ciudad de México luego del sismo de 1985. Sin embargo, la indiferencia con la que se ha conducido la Iglesia en México (a pesar de la visita de mons. Parolin) en el contexto de esta crisis humanitaria, es--por decir lo menos--dolorosa.

Qué pena por los jóvenes mexicanos de hoy, que no ven en sus obispos lo que yo llegué a ver en Ernesto Corripio, Sergio Méndez Arceo, Genaro Alamilla, Samuel Ruiz, José Melgoza, Carlos Talavera, Alfredo Torres, además de aquella generación luminosa de obispos de Chihuahua como, mons. Talamás Camandari o mons. Llaguno que se levantaron al mismo tiempo contra el fraude electoral y contra el silencio que les quería imponer el entonces delegado apostólico en México, Girolamo Prigione. Y no es que aquellos hayan sido revolucionarios o radicales o teólogos de la liberación, acaso con la excepción de Méndez Arceo; es que aquellos--los que yo ví y escuché predicar cuando tenía 14 o 17 años o entrevistar en mis años como periodista en El Porvenir de Monterrey y Excélsior--eran hombres que no tenían miedo de hablar.

De ellos, queda uno en activo, mons. Raúl Vera, obispo de la diócesis de Saltillo, nada más y uno más como emérito: mons. Sergio Obeso...

Si alguien quiere encontrar las razones por las que el papa Francisco está en lo justo al criticar el carrerismo de los clérigos y la mentalidad de príncipes que afecta al desempeño de los obispos católicos, sólo tiene que voltear la vista a México para encontrar ejemplos de ello.

Las razones del silencio de los obispos mexicanos en torno a este tema, sólo las conocen ellos, pero las consecuencias las padecen, primariamente, los más pobres, los que huyen de sus lugares de origen por la pobreza y la violencia, y--de manera más general--todos.

miércoles, 30 de abril de 2014

El derecho a criticar, parodiar y calumniar

Hay algo parecido a un movimiento en Twitter y Facebook para acallar, censurar o desaparecer un par de cuentas en esas dos redes sociales llamadas Guarralupe.

Es una cuenta que utiliza imágenes tradicionales del catolicismo mexicano para señalar las contradicciones de la Iglesia católica en México. No comparto el método para criticar, pero muchas de las críticas que hacen quienes controlan estas cuentas acá en Facebook y en Twitter son una respuesta inevitable al legado perverso de corrupción y abusos de la Legión de Cristo, del señor Marcial Maciel y de quienes en México, Estados Unidos, España y en el Vaticano los encubrieron, financiaron y, de una u otra manera, se asociaron con ellos.

Creo que algunas de las críticas son injustas, pues asumen que el universo de lo católico es un monolito en el que no hay diferencias, en el que no habemos quienes nos desmarcamos de Maciel y sus excesos y torpezas mucho tiempo atrás. Sin embargo, que se nos perciba así a los católicos es, en buena medida, parte de ese legado de encubrimiento que los señores Maciel, Bertone, Sodano, Re, Sandri, Mahoney, Rivera, Law, Nicolás Aguilar, entre otros alentaron en México y otros países.

Quienes se espantan de lo que estas cuentas de Facebook y Twitter hacen, deberían haber mostrado alguna disposición a indignarse por los abusos perpetrados o encubiertos por Maciel, por la Legión de Cristo y por varias diócesis de México y Estados Unidos.

En lo personal, hay imágenes que me parecen grotescas y profundamente inmerecidas, especialmente en el caso del papa Ratzinger, Benedicto XVI, quien libró una batalla dentro de la Santa Sede que no pudo ganar en vida de Juan Pablo II, porque los señores Maciel y Bertone tenían los medios para evitar que se les señalara, incluso por el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el entonces cardenal Ratzinger. Pero la batalla la dio, tanto que uno de sus primeros actos como papa fue callar a Maciel, sé que en la lógica del derecho civil y penal, eso no es cosa alguna, pero en la lógica de una institución auto-referencial como lo es la Iglesia católica, sí lo era.

A pesar de ello, creo que quienes manejan estas cuentas en Facebook y Twitter tienen todo el derecho a decir lo que dicen, sin importar si son blasfemias que, de todos modos, sólo pueden ser juzgadas desde la lógica de quienes creen o si son calumnias.

Creo que no se deben imponer límites a la opinión de las personas y creo también que el derecho a comunicar incluye, aunque pueda parecer absurdo, el derecho a calumniar. También creo que ese derecho debe protegerse porque garantiza la discusión de temas que, de otra manera, se acallarían y jamás emergerían en la esfera pública.

También creo que se deben proteger los derechos a criticar y parodiar porque esas formas de comunicación están en el núcleo más importante del respeto a la libertad de expresión, de la construcción de democracias eficaces y de la capacidad que debe tener cualquier institución (incluidas las religiosas) para reconocer sus errores, mejorar, crecer y madurar.

Sin el derecho a criticar, a parodiar, a hacer sorna e incluso a satirizar, lo que queda es el totalitarismo materialista de la la Unión Soviética de los 1970, Cuba o Corea del Norte. Lo que queda es Arabia Saudita, Irán y otras sociedades gobernadas por teocracias islámicas profundamente abusivas e irresponsables... Pero también queda la España de Franco, donde para enterarse de lo que ocurría en Sevilla era necesario leer los diarios de Francia o Italia y donde, a final de cuentas, la protección de la Iglesia, sus jerarcas e imágenes no garantizó cosa alguna.

Es por eso que no creo que tenga mayor sentido que se "exija" el cierre de esas cuentas acá o en FB, porque--a final de cuentas--si se cerraran acá, reaparecerían en otra red social, con mayor vigor y enjundia, y con el bono adicional de haber sido víctima de una forma de censura.

Tampoco me parece que tenga mayor sentido que haya quienes aduzcan ser "católicos" para amenazar a quienes controlan y publican desde esas cuentas y mucho menos si, además de los insultos hay amenazas de uso de violencia contra ellos. Hay en ese tipo de amenazas algo profundamente contradictorio con el espíritu y la letra de los Evangelios que, en todo caso, hablan de la necesidad de resolver las diferencias desde una lógica distinta a la de la violencia.

Ojalá que estas cuentas de parodia cumplan una función que vaya más allá del insulto fácil, pero si sus autores no creen que eso es necesario, están en su derecho de actuar así.

Sé que en esto, como en muchas otras de mis críticas a los grupos más radicales, integristas, intolerantes de mi Iglesia y de las distintas iglesias que se dicen cristianas, estoy en la dolorosa minoría. Lo asumo con todos los riesgos que ha implicado el no dejar de decir lo que pienso, el no engañar y el no contribuir a la cultura lambiscona, zalamera, hipócrita que lamentablemente predomina en el catolicismo mexicano y latinoamericano.

Creo que si las élites del catolicismo mexicano, laicas o consagradas por el orden sacerdotal, desean que se respeten los símbolos de la fe en la que crecí, los primeros que deberían haberse preocupado por evitar los abusos de personajes como Maciel o Nicolás Aguilar debieron ser esas élites y no fue así. Lejos de ello, lo que las élites del catolicismo mexicano impusieron fue la lógica de la línea, del silencio, de cerrar filas y de deshumanizar a quienes como José Barba fueron víctimas o quienes, como Alberto Athié, denunciaron a los victimarios y se toparon en El Vaticano con la maquinaria a las órdenes de los señores Sodano y Bertone.

Incluso cuando los legionarios de Cristo tuvieron la oportunidad de ofrecer una disculpa coherente por las casi seis décadas de mentiras y abusos perpetradas por su fundador, el señor Maciel, optaron por no hacerlo. "Ofrecieron" como lo señalé en este y otros espacios una retahíla de pretextos para no asumir su responsabilidad y, sobre todo, para no ser claros en cuanto a la manera en que evitarían que esos actos se volvieran a cometer y tampoco ofrecieron, mucho menos, alguna reparación a las víctimas de los abusos del señor Maciel.

Esa reparación no tenía por qué asumir la forma de un pago, pero en algunos casos el pago es justo porque quienes han pasado por la experiencia del abuso han visto perder muchoas oportunidades de desarrollo personal o profesional.

En ese sentido, antes que amenazar e insultar, quienes se dicen católicos y desean defender los signos religiosos que objetivamente han sido mancillados deberían preguntarse qué cosa tan grave ha ocurrido en México en los últimos 50 años para que haya quienes recurran a ese tipo de abusos de las imágenes. religiosas. La respuesta no les va a gustar. Lo que ha ocurrido fueron, por una parte, los abusos y por la otra el desinterés por estar cerca de su pueblo, de los más necesitados y el desarrollo de esa mentalidad que tan atinadamente ha descrito el papa Francisco como una "mentalidad de príncipes".

martes, 22 de abril de 2014

Tiempos difíciles para ser católico

Se me hace tan difícil entender el entusiasmo de algunos con la canonización del señor Wojtyla... Es uno de los momentos en mi vida en que más difícil me resulta entender qué hago como católico...

Entiendo y respeto las razones que algunos adelantan para tener algún grado de reconocimiento o respeto por el trabajo que hizo, por ejemplo, para oponerse al comunismo en su país y en Europa del Este, pero--en términos generales--el anti-comunismo rabioso de los años Wojtyla en América Latina fue contraproducente para la Iglesia pues sirvió para que las dictaduras justificaran sus excesos y, sobre todo, para que las clases empresariales, profundamente insolidarias con sus países, se hicieran todavía más insolidarias.

De lo demás, ¿Qué queda? El encubrimiento de Marcial Maciel y de idiotas como Bernard Law, por hablar sólo del caso más evidente (y documentado) de encubrimiento sistemático de los abusos del clero en una diócesis territorial a escala global.

¿Misticismo? ¿En serio? ¿Se puede serlo mientras el barco se hunde y quienes le hacían agujeros a la nave eran los que se supone que debían evitar que la barca se hundiera?

¿El argumento idiota de que "Dios escribe recto en renglones torcidos"? ¿A quién convence en realidad ese tipo de idioteces? Que le digan algo así a la madre de alguna víctima de abuso sexual o que se lo digan a alguna víctima de abuso sexual. Lo que es peor, con ese argumento, uno termina por justificarlo todo. Por ejemplo: para que los alemanes conocieran la prosperidad sin límites que disfrutan ahora era necesario el Holocausto y todos sus excesos.

¿En serio? Esas son filosofías de la historia bastante chafas que no resisten el menor análisis histórico serio, de fondo. Algunas razones las encuentra uno, paradójicamente, en lo que el propio señor Wojtyla decía cuando recordaba a las víctimas del Holocausto en su país.

¿Qué queda en realidad del legado del señor Wojtyla? Habrá quien me diga que los milagros. Ese es un terreno en el que prefiero no entrar, me recuerda demasiado el pasaje aquel del mago en los Hechos de los Apóstoles. Respeto que haya quien atribuya la salud de algún ser querido a la intervención del señor Wojtyla, pero me resullta muy difícil disociar esa posible intervención (que no puedo comprobar), de lo que sí se puede comprobar de la vida pública y privada del señor Wojtyla.

Lo único que me duele de su canonización, a final de cuentas, es que el papa Francisco que efectivamente nada tuvo que ver con la orgía de abusos que fue el pontificado del señor Wojtyla tenga que pagar los platos rotos de las críticas y las condenas.

Entiendo su posición como la reacción inevitable a las presiones de las alas más conservadoras y estúpidas de la Iglesia que ven en Wojtyla un espejismo.

Al menos para mi, son tiempos difíciles para ser católico y darle algún sentido a esta ceremonia...

lunes, 21 de abril de 2014

De cómo bloqueaba el gobierno CNN, hace 20 años

En 1994 cubrí para Excélsior las elecciones en Sonora. Me hospedé en el que en ese entonces era uno de los hoteles más grandes de Hermosillo, sobre el Boulevard Pitic. Creo que era, en ese entonces Holiday Inn o Fiesta Americana o alguna cadena de ese tipo. Me interesaba que, además de poder descansar seguro, por la laptop (en ese entonces un verdadero lujo) y la cámara (más bien chafa) con la que viajaba, pudiera ver qué decían en CNN de las elecciones en México.

La mañana del día de las elecciones hice los recorridos de rigor por Hermosillo y luego salí rumbo a Magdalena de Kino y algunos otros lugares al norte de Hermosillo, sin llegar a Nogales, la frontera.

Algo que me hace tener muy buenos recuerdos de aquel viaje, fue ver a a miles de sonorenses aguantar, como camellos (lo digo con respeto y admiración) los calores de su tierra en pleno verano. Era un calor que hacía que mi chilango corazón se derritiera y buscara, rapidito, el consuelo ficticio del aire acondicionado en el taxi en que viajaba, apenas tomara yo alguna foto y la opinión de algún sonorense que estoico aguantara el calor que yo no toleraba.

Sin embargo, algo que recuerdo con mucho enojo de aquel viaje fue que, al llegar al hotel, había entrado en efecto una orden de la Secretaría de Gobernación por la que se disponía el bloqueo de la señal de CNN, que--en los noventa--era lo más cercano que uno podía tener a Internet. Me peleé, como suelo hacer, incluso con el gerente del hotel, pero me hizo ver que aunque todavía tenían una antena parabólica, de aquellas gigantes que estuvieron de moda en los ochenta, la señal de TV la recibían del sistema de cable local en Hermosillo.

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La idea era muy sencilla de comprender. La elección de 1988 había concluido con la estela de acusaciones aquella que sucedió a la declaración de Manuel Bartlett, hoy flamante senador de la izquierda (jajajaja, la izquierda) de que el sistema se había caído. No querían que uno pudiera ver CNN y enterarse del resultado de alguna encuesta que contradijera la información que iba a dar el ya para entonces IFE.

Quizás haya mucho de paranoico en mi actitud. Seguramente también lo hay de parte de quienes, por ejemplo, banalizan el Holocausto al disfrazar a Enrique Peña con uniforme nazi, e incluso también algo de mano negra de Telmex o de Televisa en las protestas contra la ley secundaria de Telecomunicaciones. Me imagino que lo que los monopolios prefieren es nula legislación o algún petardo que les permita cometer los abusos que cometen ahora de manera impune.

Sin embargo, a sabiendas de ese posible riesgo de mano negra, no deja de preocuparme que lo que se esté cocinando ahora sea el regreso a aquellos años en que el Supremo Gobierno podía decretar sacar del aire a CNN de los entonces muy limitados sistemas de TV de paga, pero ahora hacerlo con Internet.

No es que sean sólo las dictaduras las que lo quieran hacer. Francia, por ejemplo, la república bananera del G-7, también tiene una legislación que limita mucho el acceso a fuentes de información no oficiales en días de elecciones. La ventaja que tienen los franceses es que pueden conseguir la información vía Bélgica, Suiza o incluso Luxemburgo. Estados Unidos vive su propia pesadilla con los abusos de la Agencia Nacional de Seguridad, que no tiene demasiado sentido detallar aquí.

A mí me da la impresión que, en un escenario de bloqueo de la internet o de segmentos de la Internet, nosotros no contaríamos con esas ventajas, con la excepción, claro está, de quienes vivan cerca de la frontera norte, que quizás podrían tener acceso a las redes de EU.

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Sin caer en excesos, con el breve documento que publicó en Facebook Raúl Trejo Delarbre en mente, creo que sí vale la pena expresar alguna idea u opinión acerca de la necesidad de preservar algo de la libertad que hemos ganado en estos años.

viernes, 21 de marzo de 2014

¿Quién maquilla los mensajes del papa en español?

Las notas en francés e inglés de la homilía del papa en la misa con las víctimas de la mafia son inequívocas en su mensaje a los mafiosos: conviértanse y dejen de pecar. La nota en español, en cambio, es un monumento a la hipérbole.

Eso lo reflejan también las notas que publican los medios en cada una de esas lenguas. ¿Por qué tanto miedo de los editores en español del sitio de noticias de la Santa Sede? ¿A quién le interesa ponerle una sordina a la voz del papa en español? ¿Qué ganan al diluir la claridad de un mensaje tan sencillo?

La nota en inglés es clara, aunque podría serlo más: "Pope prays with victims' families, entreats mafia members to change lives" -> El papa ora con las víctimas de las familias y emplaza a los miembros de la mafia a cambiar sus vidas, y la prensa en inglés (al menos la de Estados Unidos) lo deja más claro: El Papa advierte a los mafiosos, arriesgan terminar en el infierno .

En francés: "Le Pape appelle les mafieux à la conversion" -> El papa llama a los mafiosos a la conversión y la claridad del mensaje se nota también en lo que publica Le Monde: "El Papa a los mafiosos: conviértanse, dejen de hacer el mal"

En español, en cambio, los editores de la Santa Sede ponen un encabezado soporífero, somnífero: "Oración del Papa por todas las víctimas inocentes de las mafias", afortunadamente los medios en español no le hacen mucho caso a lo que dicen quienes editan al papa:

El papa a los mafiosos: "dejad de hacer el mal; convertios"...

El Papa y un mensaje a los mafiosos: "Dejen de hacer el mal, conviértanse"...

Mensaje del Papa a la mafia: "Dejen de hacer el mal, conviértanse"...

¿A quién le interesa maquillar tanto los mensajes del papa en español?